miércoles, 29 de julio de 2009

What da f...!?

A falta de escritores que contribuyan con el sitio, los creadores del mismo, en un inteligentísimo intento de no cerrarlo, o simplemente olvidarlo, decidieron agregar más contribuyentes. La ironía aquí reside en la capacidad dadora de los nuevos integrantes agregados (léase mua). El continuo update de post es una tarea que escapa, a por lo visto todos de las manos, pero debemos asumir (u obligarnos a hacerlo) que, en este caso, la fuerza bruta (añadir muchos escritores) es una solución aunque sea provisoria. Es casi una obligación escribir algo cuando recién te conceden el honor de la participación... sutil.

Como los momentos de lucidez imaginativa y voluntad de escribir son escasos en mi, y siguiendo la corriente de mis contertulios haciendo caso omiso al contenido plasmado, lo único que me queda es relatar un suceso que me acaeció estos días y que por tal no merecí menos que cinco "qué pelotuda!", teniendo en cuenta que fue a cinco personas a quienes les conté (hasta ahora!)

El multitasking en mi suele funcionar bastante bien. Ya tengo dominado el tema de masticar chicle y caminar en simultáneo. Todo un logro! El masterizar la ejecución de dos tareas al mismo tiempo es una hazaña que intento mejorar con el tiempo, si bien cuesta, la práctica es constante. Contestar una pregunta de alguien mientras tipeas sin parar en el mazinger, resultando dicha contestación en una palabra (o fonema) totalmente ininteligible porque se mezclaron las ideas de la contestación con lo que estabas pensando en tipear y un simple "Proba desactivando el firewall" resulta en "Portantandoelfrual" con un tono aun más espástico que la palabra en si misma.

Así es que el lunes pasado, mientras estaba en mi casa esperando que viniera el plomero a solucionar un problema de cañerías, mi celular sonaba constantemente con llamados de uno de los vendedores que no lograba conciliar su trabajo con su nueva PC (nuevo sistema operativo en realidad, pero para ellos es como que les cambiaste todo, hasta la silla donde se sentaban!) y dale con "el autluc no me anda!", "el guor no tiene corrector de ortografía!", "donde están mis contactos???", "mi café no tiene azúcar!" "ahhhhh!!!!!!!".

Para cuando llego el plomero, yo estaba con el celular enganchado en la oreja, sosteniéndolo con el hombro, atajando al gato con una mano para que no se escapara a la mierda mientras con la otra le abría la puerta al buen hombre. Proeza! Multitasking = 1, Inutilidad = 5000. Voy mejorando, pensé.

"No, mira, acá tienen que hacer un cambio de las columnas completas de todo el edificio. No te puedo destapar"
"Eh.. no, sr. plomero, por favor le pido!!! ayúdeme!!!" (menos polite, mas histéricamente)
"No querida, no puedo hacer nada, lo que..." (Rinnnng! Rinnnng!)
"Hola!?.... Noooo, acepta el trafico en el firewall!...si, el firewall del antivirus...nooo!, el fire...eh... anda a Inicio, Programas... (frustrante... y mientras tanto...) “Pero sr. plomero, no puedo quedar así! necesito que el agua me funcione bien! me va a explotar el calefón!!”

A estas alturas el multitasking se me estaba prendiendo fuego. Celular en mano, dando directivas cual kindergarten a un usuario para configurar opciones en su antivirus, discutiendo con el plomero y acordándome de todos los parientes de los del consorcio y la Administracion, y en eso siento el crack! Profundo dolor. La imagen de la pared parecía dibujar una malvada sonrisa hacia mí. Su filoso borde parecía brillar como el metal mas duro. Y mi dedo meñique del pie incrustado en el parecía suplicar ante la tortura que lo ataba con cadenas invisibles en un giro de noventa grados en dirección opuesta al resto de los dedos. Debí haber estado mascando chicle. Multitasking = 0, inutilidad = ... ni vale la pena contar!

Particularmente soy una persona que tiene mucha tolerancia al dolor físico, pero la energía que puse en tratar de calzarme la zapatilla más holgada que encontré para poder ir a una guardia supera mis propios límites. A los gritos de "uhhh!!!", "ahhh!", "la re putísima madre que me parió!", "y la concha del pato, la pata, la lora y el mono!" lo conseguí. Tome coraje y me encaminé hacia el hospital. Por suerte me atendieron bastante rápido. Creo que tardó más tiempo el goma del médico que me atendió en escribir bien mi nombre (y aun así no lo pudo hacer, después de haber destrozado 4 recetarios) que toda la consulta en si. Ahí concluí en que el médico es médico sólo por su buena memoria, no por su inteligencia. O tienen una memoria muy, pero muy selectiva. Me sacaron una radiografía, por suerte no me quebré, sólo un esguince severo. Me vendaron con gasas y cinta adhesiva tapando bien el dedo, creo yo más para no dejar a la vista semejante atrocidad que por otra cosa. Parece una morcillita de copetín... un horror.

Antes de retirarme hacia mi casa, el dotado médico apuntó "sabes como renguear?" y contestándole un seco "si, gracias" pensaba para mis adentros "aunque no supiera, mi invalidez me obliga solita a hacerlo! Cómo carajo te pensás que llegue hasta acá! Idiota!", me di media vuelta, verifiqué los obstáculos a mi paso y me fui.
Nota mental: acolchonar las paredes de mi casa y nunca más mascar chicle.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenisímo como esta narrado. La verdad me gusto mucho. Un placer que te hayas tomado el tiempo de escribir en este espacio no literario.

(¬.¬) dijo...

gratzie! me alegra que haya gustado!, veremos si puedo continuar la racha con post posteriores XD